El presidente del Parlamento catalán se gasta 20.000 euros en tunear su Audi oficial

El coche del honorable Ernest Benach, un A-8 limusina, ya había salido por un pico, unos 111.000 euros, una ganga comparado con los 500.000 del ala (y dónde vas, hombre) del último de Touriño, al que la industria norteamericana ya ha hecho llegar ofertas en firme para rodar una nueva versión de "Paseando a Miss Daisy" con el chófer que escoja entre su legión de conductores o, en su defecto, la puesta al día de "Con el dinero de los demás", aquella peliculilla de Norman Jewison. Para compensar que Touriño la tiene más grande, la limusina, o porque le dio el venazo, Benach ha decidido tunear su buga, qué pasa neng, con todo tipo de accesorios indispensables para el desempeño de su encomiable (de comerse los presupuestos) labor. Ya saben, sólo cosas inexcusables: un reposapiés, escritorio de madera, una pantalla plana de televisión, conexión mp3, subwoofers de volumen brutal para escuchar en los atascos a Sopa de Cabra y otras luminarias del truñorock catalá y algunos gadgets más sin identificar y que, según ha podido averiguar este grupo de expertos, ni siquiera Benach sabe todavía para que sirven, aunque ya ha contratado a un par de decenas de asesores para que lo investiguen.

Mientras, se ha conocido que la Generalitat se plantea cobrar al ciudadano de a pie y sin reposapies por ir al médico, y que también está a punto de suspender la aplicación de la Ley de Dependencia porque no le llega el dinero. Y es que mira que es cicatero el Estado con Cataluña en el reparto de los presupuestos, con el criterio y sentido de la responsabilidad social con que se gasta lo poquito que llega...


Canción: "Always crasinhg in the same car" (David Bowie)

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